lunes, 11 de julio de 2011

EFRAIN RECINOS



Ingeniero Civil de profesión, graduado en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Su pintura es directa y muy meditada, aunque hay momentos en que resurgen nostalgias. Toda su obra es de una composición grandiosa, estructurada con firmeza, y el color confirma esta aseveración. Ingeniero, Urbanista, Pintor, Escultor, Muralista, Escenógrafo, Inventor, Ajedrecista y Conocedor de Música, Cine y Letras, fue corredor olímpico, Triatlonista, Seleccionado de Basquetball, fondista, profesor de matemáticas, de construcción y de una carrera que no existía en Guatemala: La Arquitectura. Así, Efraín hijo, a sus escasos 5 años se inició en el arte cuando dibujaba terribles monstruos, guerras, soldados y grandes batallas. Con los años las figuras se convirtieron en hermosas damas, retratos y héroes. Su dibujo fue autodidacta, lleno de detalles y colores, aplicaba con gran dominio y sentido común el libre uso de la perspectiva sus trazos estuvieron siempre alejados de la influencia de su padre.
Aprendió a leer y escribir con gran soltura a sus 7 años de edad. La marimba, el violín y la mandolina fueron instrumentos que sus manos empezaron a acariciar en el seno de su hogar junto a sus hermanas Clemencia y Ana María y su padre.
A sus 8 años de edad empieza a hacer pequeños paisajes al óleo. Luego a sus 13 años, superó en edad a sus compañeros de cuarto grado de primaria en la Escuela Costa Rica, de Quetzaltenango. Y dado que había leído el Quijote de la Mancha dos veces, en sus juegos utilizaba el cervantino, por lo cual fue tildado de loco.
En 1959, participó en un certamen universitario, con el cuadro titulado “Indigestión de Tamales”, de donde se desprende una de las miles de anécdotas que adornan su vida: Resultó ganador del certamen, sin embargo, a los miembros del jurado no les gustaba el nombre de la obra ganadora y cometieron la impertinencia de pedirle que se lo cambiara por "Abstracción", a lo cual él, naturalmente, se negó. Sus compañeros le apoyaron y los jurados decidieron dividir el premio entre 3 estudiantes: Americo Giracca, Elmar Rojas y Efraín Recinos.
En 1962, ganó el primer premio del Certamen Nacional Carlos Valenti, con su cuadro “La Huella de mis antepasados” y, a partir de ese momento, lo empezaron a tomar en cuenta y es así como comenzó a ganar un espacio grande en el mundo del arte.
En 1963, con su obra “La Noche de los Mayas”, logra afianzarse entre los artistas jóvenes de la época.

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